Elecciones 2018 en Colombia

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Elecciones 2018 en Colombia

Message : #8558 Darloup
20 déc. 2017, 02:02

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Aspecto de la fachada de la residencia oficial del Presidente de la República, la Casa de Nariño.


Por Juan Moreno

Los 15 que quedan en el partidor presidencial

Once aspirantes que utilizaron recolección de firmas aguardan a que avalen rúbricas. Hay cuatro inscritos con avales de partidos.

La carrera presidencial por la Casa de Nariño, que se viene pedaleando desde hace algunos meses, terminó el pasado 13 de diciembre una de sus principales etapas.

En este día, los aspirantes que utilizaron el mecanismo de la recolección de firmas debían entregar las 386.000 rúbricas con las que se acreditaría su respectiva candidatura. De los 49 ciudadanos que se dieron a la tarea de salir y buscar apoyos, solo 11 lograron superar el número requerido, y ahora quedan a la espera de que la Registraduría avale los mismos. De esa forma, la entidad tiene 30 días hábiles contados a partir de este miércoles para pronunciarse sobre las firmas entregadas.

Además de estos 11, hay cuatro presidenciales que tienen el aval de un partido político, por lo que en total son 15 los aspirantes que ahora mismo se encuentran en el partidor listos para arrancar la segunda etapa de la carrera.

El hecho más significativo de esta primera etapa, fue sin duda el ‘feo’ que la inmensa mayoría de precandidatos le hicieron a los partidos políticos para la obtención de su candidatura.

Las razones son diversas. En primer lugar, la recolección de firmas significaba en sí misma una oportunidad para adelantar la campaña, pues en su ejercicio los aspirantes se daban a conocer ante la ciudadanía. Además, representaba una gabela en términos de recursos financieros, pues las normas de este mecanismo al respecto son excesivamente laxas y dan pie para que no haya la misma regulación que hay con las candidaturas que se dan con el aval de un partido.

No es por nada que organizaciones como la Misión de Observación Electoral (MOE) han venido adelantando campañas con las que se pretende persuadir a estos aspirantes para que compartan la información sobre los orígenes del dinero que utilizaron durante la recolección de sus firmas.

En segundo lugar, la recolección de firmas les permitió a los precandidatos alejarse de la mala imagen de los partidos que, según las encuestas, estaba incluso más baja que la de la exguerrilla de las Farc.

Entre los 11 aspirantes por este mecanismo se entregó un total de 16 millones de firmas, superando así el número de votos válidos que se registró en la primera vuelta de las pasadas elecciones presidenciales de 2014, que fue de 12,8 millones. No obstante, cabe decir que estas firmas no se traducen necesariamente en votos.

En ese sentido, se resalta por ejemplo el caso del precandidatyo Germán Vargas Lleras, quien en un par de meses recogió dos millones de firmas, y el 13 de diciembre entregó un total de 5,8 millones. Habrá que esperar para ver si realmente es capaz de traducir todas esas rúbricas en potencial electoral.

Las candidaturas a Congreso

Según la Registraduría Nacional del Estado Civil, este año se presentaron 2.957 personas a Senado y Cámara, y 11 se postularon a través de grupos significativos de ciudadanos para el cargo más importante del país.

La Registraduría explicó que este año las listas al Congreso superaron en un 25,93% los aspirantes de las elecciones de 2014. Del total de los candidatos inscritos 1886 fueron hombres y 1071 mujeres.

De esta forma 1.114 candidatos se inscribieron en todo el país para Senado de la República en 26 listas y 1.843 personas se registraron para aspirar a la Cámara de Representantes en 356 listas.

Un informe presentado por la Fundación Paz y Reconciliación reveló que tal como quedaron las listas de aspirantes al Congreso de la República para el período 2018-2022, casi el 40% de los futuros congresistas, en caso de ser elegidos, tendrían alguna relación con actividades ilícitas o estructuras criminales.

La fundación identificó 65 candidatos cuestionados por delitos, clientelismo y negocios ilegales, de los cuales doce pertenecen a la Fuerza Alternativa del Común (Farc) y los demás están divididos en los distintos partidos políticos.

La distribución de los inscritos a la Cámara de Representantes quedó con 44 listas compuestas por 119 candidatos para la Cámara Especial Afrodescendiente; 6 listas de 11 candidatos por la Cámara Especial Indígena, y 307 listas conformadas por 1.713 aspirantes. Tres de las listas se presentaron por firmas, según la Registraduría.

Por el Senado se presentaron 1.098 candidatos en 19 listas por el Senado nacional y 16 en 7 listas por el Senado indígena. Cinco listas se inscribieron por firmas de ciudadanos.

El registrador, Juan Carlos Galindo, dijo que “es necesario considerar que desde el 12 al 18 de diciembre está transcurriendo el periodo de modificaciones de candidaturas, que pueden ocurrir por renuncia o falta de aceptación, luego del cual se elaborará el listado definitivo de candidaturas para las elecciones de Congreso de la República del 11 de marzo de 2018”.

Las modificaciones se podrán realizar hasta el lunes 18 de diciembre a las 6:00 de la tarde, en las Delegaciones Departamentales de la Registraduría y para Cundinamarca y Bogotá en el pabellón 7 de Corferias.

• Germán Vargas: Con el grupo de ciudadanos ‘MejorVargasLleras’, este precandidato recogió 5,8 millones de firmas para avalar su candidatura. Hasta el momento, todo indica que Vargas se irá solo en primera vuelta.

• Sergio Fajardo: Luego de llegar a un consenso con Claudia López y Jorge Robledo, Fajardo obtuvo la candidatura de la Coalición Colombia. Aseguró que no se someterá a consultas interpartidistas en marzo.

• Iván Duque: Duque obtuvo la candidatura presidencial del Centro Democrático luego de haber salido victorioso en el mecanismo de encuestas sucesivas que el partido realizó para elegir entre los cinco precandidatos.

• Gustavo Petro: Petro presentó 846.000 rúbricas con las que pretende avalar su candidatura. Su aspiración se mantiene en firme, pues las sanciones disciplinares y económicas en su contra, fueron tumbadas por fallo judicial.

• Humberto de la Calle: Luego de la consulta liberal que se realizó el pasado 19 de noviembre, De la Calle obtuvo el aval del Partido Liberal para ser candidato presidencial de esa colectividad.

• Clara López: Luego de recoger firmas por un tiempo, López obtuvo el aval de la ASI para ser su candidata. Luego conformó una alianza con Gustavo Petro, la UP, el MAIS y la propia ASI para llevar lista conjunta al Senado.

• Piedad Córdoba: Piedad Córdoba recogió 1.293.824 firmas. Ha asegurado que no se aliará con la Farc y le apuesta a entrar a la alianza con Petro y Clara López en la consulta interpartidista de marzo.

• Martha Lucía Ramírez: Ramírez entregó 810.228 firmas. Se espera que se una de las piezas de la alianza que se viene gestando entre el uribismo y el conservatismo que ella y Alejandro Ordóñez representan.

• Carlos Caicedo: El exalcalde de Santa Marta recogió 2.053.395 de firmas de la mano de su movimiento Fuerza Ciudadana. Caicedo por poco sale de la contienda tras haber sido capturado por la Fiscalía. Un juez le concedió su libertad.

• Frank Pearl: Pearl fue el precandidato que quizá en menos tiempo obtuvo las 522.150 firmas que entregó a la Registraduría. Fue de los últimos que tomó la decisión de lanzarse al ruedo de la carrera presidencial.

• Juan Carlos Pinzón: El exministro logró recoger 863.496 firmas. Pinzón decidió utilizar este mecanismo luego de su retiro del Partido de la U, en el que estaba previsto como uno de los presidenciales más fuertes.

• Alejandro Ordóñez: Con su discurso de “defensa de la familia” y de la “recuperación de los valores”, Ordóñez recolectó 2.185.065 firmas. Su carta ahora es entrar a la alianza entre el conservatismo y el uribismo.

• Luis Mendieta: El general (r)Luis Mendieta, quien estuvo en cautiverio por parte de las Farc, logró recoger 480.000 firmas con el movimiento Patria Nueva. En su posición criticó varios aspectos del Acuerdo de La Habana.

• Rodrigo Londoño: El presidente de la Fuerza Alternativa del Común, Farc, indicó que consultaría a los colombianos su aspiración presidencial. Quizá participe en la consulta interpartidista que se realizaría en marzo.

Fuente: https://www.elheraldo.co/politica/los-15-que-quedan-en-el-partidor-presidencial-437244
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¿Y si gana Petro?

Message : #8672 Darloup
05 févr. 2018, 03:37

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El candidato Gustavo Petro, durante su arribo este jueves a La Guajira.


Por Óscar Montes

La llegada del ex alcalde de Bogotá al primer puesto en la encuesta de Invamer Gallup disparó las alarmas en todas las campañas presidenciales. ¿Qué tantas posibilidades tiene de triunfar?

La primera gran encuesta electoral de 2018 terminó convertida en el primer batacazo del año. ¿La razón? Por primera vez el ex alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, aparece punteando con una notable ventaja sobre Sergio Fajardo y muy desmarcado de German Vargas Lleras. Los resultados de la encuesta de Invamer para Noticias Caracol, Blu Radio y Semana, son los siguientes: Petro 23.4%, Fajardo 21.6% y Vargas Lleras 14.8%.

Después siguen, Humberto De la Calle (10.6%) y Marta Lucía Ramírez (7.8%), que sería la candidata que saldría de la consulta interpartidista, de la que también hacen parte los aspirantes Iván Duque y Alejandro Ordóñez. Ramírez (52.9%) le gana a Duque (35%) si participara cualquier ciudadano en la consulta, pero sí sólo votan los militantes del Centro Democrático y del Partido Conservador, Duque (57.6%) derrotaría a Ramírez (32.2%). En los dos escenarios, Ordóñez perdería con ambos.

Aunque el orden de los protagonistas de la primera fotografía electoral de 2018 podría cambiar en los próximos tres meses -cuando se conozca la segunda medición, luego de las elecciones parlamentarias de marzo- el hecho de que el ex alcalde de Bogotá haya alcanzado el primer lugar en la encuesta de Invamer disparó las alarmas en las otras campañas, en especial la de Fajardo, que portaba la camiseta de líder sin mayores problemas; y de Vargas Lleras, que tiene claro que su verdadera medición de fuerzas será con Petro, a quien señala de ser el abanderado del modelo chavista en Colombia.

El motivo de la preocupación radica en que, en plata blanca, Petro está a pocos puntos de garantizar su paso a la segunda vuelta, puesto que al alcanzar el 25 por ciento en la intención de votos es muy difícil que los demás candidatos logren esa cifra, lo que los pondría a todos en la incómoda situación de tener que definir quién sería el contendor del candidato del movimiento Progresista.

Gustavo Petro es un fenómeno electoral. Durante su paso por el Congreso se destacó por los debates de control político realizados a los gobiernos de Álvaro Uribe, que terminaron convirtiéndolo en una figura nacional. Después se volvió opositor de la administración de quien fuera su compañero por varios años en el Polo Democrático, Samuel Moreno Rojas, como alcalde de Bogotá. De hecho, fue uno de los artífices del destape del llamado “cartel de la contratación”.

El controvertido paso de Petro por la Alcaldía de Bogotá, a partir del primero de enero de 2012, le permitió explorar y explotar muy bien la faceta de “perseguido político”, por cuenta de la destitución de la que fue objeto por parte del entonces procurador, Alejandro Ordóñez.

La decisión del jefe del Ministerio Público convirtió a Petro en “víctima del sistema político corrupto”, como lo llamó varias veces desde el balcón del Palacio Liévano, sede de la Alcaldía de Bogotá.

Como “víctima” y “perseguido político”, Petro se cansó de llenar la Plaza de Bolívar con miles de sus seguidores, casi todos pertenecientes a los barrios más deprimidos de la ciudad, donde concentró buena parte de los recursos de la administración. El Consejo de Estado y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, se encargaron de restituirle sus derechos, después de la decisión arbitraria de Ordóñez.

No obstante, terminó su gestión con un 70 por ciento de desaprobación, una de las más altas del país. A la postre, quedó la sensación de que Petro es muy bueno denunciando a los corruptos, pero muy malo administrando los recursos públicos. “Perdimos un buen congresista y ganamos un pésimo alcalde”, fue una de las frases que más se escuchó durante su administración.

Y cuando muchos lo consideraban un “muerto político”, Petro decidió postularse a la Presidencia por el movimiento Progresista, mediante la recolección de firmas. Rompió amarras con el Polo Democrático, que hoy tiene a su candidato -Jorge Enrique Robledo- compartiendo tarima con Sergio Fajardo y Claudia López, y fue abandonado a la vera del camino por Clara López, su ex compañera del Polo, quien aceptó ser la fórmula vicepresidencial de Humberto De la Calle.

A Petro lo acompaña como fiel escudero Carlos Caicedo, con quien dirimirá fuerzas el 11 de marzo en una "consulta interna" tan inoficiosa como costosa, pues su ventaja sobre el ex alcalde de Santa Marta es superior a los 20 puntos. El "chistecito" nos costará a los colombianos $16.000 millones.

¿Cuáles son las reales posibilidades de Petro de llegar a la Presidencia? ¿Con quiénes contaría Petro en la segunda vuelta? ¿Se abre paso el "Toconpe" (Todos Contra Petro)?


¿Con Petro llegará el chavismo?

“Las encuestas no votan”, me respondió sin titubear y con absoluta claridad un veterano político barranquillero, cuando le pregunté su opinión sobre el sorpresivo primer lugar de Petro en las encuestas. Y no le falta razón al curtido ex congresista, pues es verdad que casi siempre una cosa dicen las mediciones electorales y otra los resultados definitivos.

En el caso de Petro, es importante tener presente que su desfavorabilidad es enorme y ello reducirá de manera significativa las posibilidades de hacer alianzas a la hora de una segunda vuelta. Es decir, Petro tendría gasolina para pasar a la segunda vuelta, pero no para imponerse en ella. Punto.

Su nombre genera gran resistencia, no solo en la clase industrial y empresarial, que lo asocia de manera directa con el fracasado modelo "chavista venezolano", al que muchas veces defendió, aunque ahora lo niegue, sino en un sector de la población que a diario ve en los medios y hasta padece el drama que viven millones de habitantes del vecino país por cuenta de un régimen criminal, incompetente y corrupto.

Para hacer viable su candidatura en la segunda vuelta, Petro deberá desmarcarse del chavismo de forma radical y contundente, pues en las actuales circunstancias su nombre mete mucho miedo. Las posibilidades de que en esa segunda vuelta se conforme una especie de "Toconpe, (Todos Contra Petro) son altísimas, lo que acabaría sepultando su candidatura.


¿Podrá Petro convertir la indignación en votos?

Petro es muy bueno para criticar, pero muy malo para que lo critiquen. Su capacidad de autocrítica es cero. Llegó a la Alcaldía de Bogotá con varios amigos y salió de ella con muy pocos. Antonio Navarro no lo soportó como jefe, al igual que Daniel García Peña, entre otros. A Petro le cuesta lograr consensos y buscar acuerdos. Su discurso es más lo que polariza que lo que convoca.

Su mayor fortaleza electoral es la promoción del enfrentamiento de clases sociales, como ocurrió en Bogotá a la que dividió entre ricos y pobres. De ahí que sea héroe para los estratos 1 y 2 y villano para los estratos 5 y 6. A Petro le cuesta entender que un gobernante no gobierna solo para el sector que lo eligió, sino para todos, pues al hacerlo lo único que logra es fomentar la polarización política y social. Petro sabe sacarle réditos electorales a la "indignación social", que en países como el nuestro es cada día más creciente.

Hoy Colombia es un país de indignados. Indignados contra todo y contra todos. Indignados contra la guerra, pero también contra la paz negociada por Santos y Timochenko, repleta de impunidad y prebendas a los jefes de las Farc. Indignados contra los corruptos, pero también contra quienes hicieron de la lucha contra la corrupción una bandera electoral, oportunista y excluyente, hasta el punto de que terminaron convirtiendo a los "impolutos" en una élite.

Pero también hay indignados -¡y muchos!- contra una clase dirigente que por años ha fomentado la corrupción, la exclusión y la politiquería, a la que ahora una buena porción de electores le está pasando su cuenta de cobro. La apuesta de Petro es convertir esa indignación generalizada en votos, como hizo Hugo Chávez en Venezuela.


Segunda vuelta, el odio por encima del amor

La segunda vuelta presidencial se define por odios y amores. Más por los primeros que por los segundos. En la primera vuelta se vota por quien se ama y en la segunda contra quien se odia. ¿A Petro lo quieren más de lo que lo odian o lo odian más de lo que lo quieren?

En caso de pasar a la segunda vuelta, qué pasaría -por ejemplo- con los votos de aquellos candidatos de izquierda que fracasen en su intento. Sus relaciones con sus antiguos aliados del Polo Democrático están muy maltrechas, tanto que Robledo cogió para donde Fajardo y Clara López para donde De la Calle. Robledo no sólo se alió con Fajardo y Claudia López, sino que no hizo mayor esfuerzo para invitar a Petro.

Ello no significa, sin embargo, que llegado el momento no se conforme una gran alianza para enfrentar a Vargas Lleras o al candidato o candidata que gane la consulta "Uribe-pastranista", en caso de que alguno de ellos pase a la segunda vuelta. En circunstancias normales podría pensarse que Petro contaría con los votos de la gran alianza de la centro-izquierda, pero no necesariamente pasaría así.

Su lista al Congreso podría sufrir un duro revés este martes en el Consejo Nacional Electoral, al no cumplir los requisitos exigidos, lo que le daría una muy buena oportunidad para volver a victimizarse y declararse -una vez más- perseguido político. Está visto que ese terreno es el que más le favorece y al que mejores réditos electorales le sabe sacar.


¿Qué pasa con Fajardo?

Como sucede con las carreras de caballos, en las elecciones presidenciales lo más importante no es cómo sale el candidato, sino cómo llega. Muchas veces un error o un acierto define una campaña. Fajardo está pagando las consecuencias de la foto al lado del Polo Democrático. Sus electores tienen mucho más que ver con Antanas Mockus que con Iván Cepeda, aunque los dos estén con él. Sus votos son más de centro que de izquierda. Mientras Mockus genera confianza, Cepeda espanta a un buen número de fajardistas.

El propio Fajardo no ha podido entender que ser de centro no tiene nada que ver con no tomar partido. Lo único que Fajardo no puede hacer es quedarse estático, a la espera de que sus contendores se desgasten. Pero además ya es hora de que aterrice su discurso y lo baje de la nube donde lo subió o se lo subieron.

Perder el primer lugar en las encuestas no es el fin del mundo, pero si obliga a replantear estrategias, sobre todo porque, como lo muestra la encuesta de Invamer para Caracol Noticias, Blu Radio y Semana, Vargas Lleras recuperó terreno, tiene muy clara su estrategia electoral y está haciendo la tarea al presentar su programa de gobierno a los distintos sectores en varias ciudades del país, como ha ocurrido con los de justicia, economía, infraestructura, turismo, cultura, entre otros.

La próxima medición mostrará si el descenso de Fajardo es meramente coyuntural o si obedece a una tendencia irreversible.

Fuente: https://www.elheraldo.co/politica/la-ley-del-montes-y-si-gana-petro-455580
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Pedagogía electoral: lo que se debe saber del congreso

Message : #8674 Darloup
07 févr. 2018, 02:54

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Plenaria del Senado de la República, una de las cámaras del Congreso de la República.


Por Juan Moreno

EL HERALDO responde inquietudes sobre el órgano legislativo. ¿Cuáles son sus funciones? ¿Cómo se compone? ¿Cómo es su elección?

El próximo 11 de marzo se llevarán a cabo las elecciones legislativas, con el fin de elegir a los nuevos miembros del Congreso de la República. A diferencia de las elecciones presidenciales, en las que se vota directamente por una sola persona, en las congresionales las dinámicas para que los miembros del Legislativo salgan elegidos cambian y se tornan un tanto más complejas.

Por otro lado, aunque con relación a lo anterior, no dejan de ser llamativos los datos que se registraron hace cuatro años en el Caribe para estos mismos comicios respecto a los votos nulos –que superaron los votos en blanco– y a la abstención electoral.

Tanto para Senado como para Cámara, el porcentaje de gente que no salió a votar en el Caribe estuvo por el 45% del total del censo electoral de la región. Así mismo, el porcentaje de votos nulos, en las elecciones para ambas cámaras, se acercó al 9% del total de sufragantes. Ambos aspectos dejan entrever la gran falta de claridad que hay sobre este proceso electoral.

Por todo ello, EL HERALDO, en una labor pedagógica, realiza un recuento sobre lo que se debe saber acerca del Congreso y la forma en la que se eligen sus integrantes, respondiendo una serie preguntas. Veamos.

¿Qué hace el Congreso?

Aunque en las encuestas esta institución cuente con los niveles más bajos de favorabilidad, lo cierto es que cumple con una serie de funciones, para nada despreciables, dentro de la estructura del Estado colombiano.

En primer lugar, y a grosso modo, el Congreso de la República se encarga de emitir, interpretar, reformar e, incluso, derogar, las leyes que sirven de marco para que el Gobierno –nacional, departamental o municipal– diseñe y elabore sus acciones y para que se regule el resto de la sociedad. Hablamos aquí de la función legislativa del Congreso.

Otra de las funciones es la llamada constitucional. Este órgano es el único facultado para reformar la Constitución Política, que se considera norma de normas, a través de los llamados actos legislativos. Sin embargo, no se trata de un poder arbitrario, pues todo cambio a la carta política debe ceñirse al espíritu de pluralidad justicia, igualdad, entre otros, que la misma obtuvo cuando se expidió en 1991.

Quizá el ejemplo más reciente de un cambio a la constitución fue la implementación de los Acuerdos de Paz con las Farc. La reincorporación política de la exguerrilla, por mencionar tan solo un punto, implicó una modificación a la carta magna para que los excombatientes pudieran constituirse en un partido político.

En una y otra función, puede que se dé el escenario en el que la iniciativa legislativa o constituyente no provenga del Congreso, sino de otras instituciones como, por ejemplo, la Presidencia.

Una tercera función, que sí es exclusiva del Congreso, es la de control político sobre el Ejecutivo. Las bancadas que cuentan con un asiento en el legislativo pueden citar a los ministros y a otros funcionarios públicos para indagar sobre el avance o retroceso de su gestión. Dicho control tiene una expresión máxima, que es la moción de censura. Esta se aplica cuando un ministro no acude al llamado que se le hace y puede derivar, si así lo decide la mayoría absoluta del Congreso en pleno, en su retiro del cargo.

Estas podrían considerarse sus principales funciones, aunque también están la electoral, judicial y de protocolo.

¿Cómo se compone?

El Congreso colombiano es bicameral. Es decir, lo compone el Senado de la República y la Cámara de Representantes. Mientras el primero cuenta, hoy por hoy, con 102 integrantes –de los cuales 2 son representantes de las comunidades indígenas–, la segunda está compuesta por 166 integrantes –de los cuales 2 son representantes de las comunidades afrodescendientes, 1 de las comunidades indígenas, otro de los colombianos en el exterior y un último de las minorías políticas–. De esta forma, hay un total de 268 congresistas.

¿Cómo se elige?

La elección de ambas cámaras del Congreso varía en ciertos aspectos.

En el Senado, los 100 aspirantes que no corresponden a las comunidades indígenas se eligen mediante circunscripción nacional. Es decir, por ellos se puede votar en todo el territorio.

Ente tanto, los dos aspirantes restantes que corresponden a las comunidades indígenas, se eligen a través de circunscripciones especiales, en las que solo participan sus representantes.

Por otro lado, en la Cámara de Representantes, los aspirantes que no corresponden a las comunidades indígenas o afro, ni minorías políticas o colombianos en el exterior, se eligen a través de circunscripciones departamentales. Es decir, por ellos solo pueden votar en los respectivos departamentos donde se inscribe. Los otros cinco también lo hacen a través de circunscripciones especiales.

Cada departamento y el distrito capital tienen derecho a dos representantes y uno más por cada 365 mil habitantes o fracción mayor a 182.500 habitantes que se tenga de más sobre esos 365 mil. De esta forma, Atlántico tiene 7 curules, de las cuales 2 son por derecho, y las otras cinco por su densidad poblacional.

De esta formal el Senado tiene un carácter más nacional, mientras que la Cámara sirve de espacio para la representatividad de las regiones.

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Listas cerradas y abiertas

Cuando los partidos o movimientos políticos presentan sus listas con candidatos para las elecciones de Senado y Cámara, lo pueden hacer a través de una lista cerrada o una abierta.

En la lista cerrada no se aplica el voto preferente; es decir, el elector solo vota por el partido político, sin entrar a definir su preferencia por alguno de los candidatos, pues este ha sido determinado con anterioridad al interior de la colectividad. Como el orden de la lista es fijo, el candidato que ocupe el primer lugar de la misma es el que más se beneficia, pues dependiendo del número de votos que obtenga el partido, se van eligiendo los siguientes del listado.

Por el contrario, en la lista abierta el elector puede votar tanto por el partido, como por el candidato de su preferencia. De esta forma, cada candidato tiene su número y se elige dependiendo de su propia votación. Este tipo de lista es el que la gran mayoría de partidos políticos utilizaron este año. Así las cosas, los electores podrán votar por su candidato de preferencia.

Umbral electoral

El umbral es la cantidad mínima de votos que un movimiento o partido político debe obtener para poder entrar al juego de la repartición de puestos en alguna de las dos cámaras del Congreso. En cada una se establece de manera diferente.

Para el Senado se obtiene logrando el 3% de la votación válida. Como el censo electoral aumentó desde hace cuatro años hasta hoy en día, esta cifra ronda los 500.000 votos.

Para la Cámara, se obtiene logrando, por lo menos, el 50% del total de votos válidos dividido por el número total de curules a asignar. En el Atlántico, por ejemplo, hace cuatro años hubo un total de 764.417 votos válidos, por lo que cada partido que obtuvo alguna de las siete curules que le corresponden al departamento, tuvo que haber sacado una votación superior o igual a los 54.601 votos.

Cifra repartidora

Luego de que se ha establecido cuáles son los partidos que han superado el umbral, se debe definir cómo se repartirán las curules. Esto se determina a partir de la cifra repartidora.

Esta se obtiene de dividir sucesivamente por uno, dos tres... hasta el número de curules a proveer, el número de votos de cada partido que haya superado el umbral.

Con eso, se crea un matriz de resultados. A partir de esta, se toman los mayores resultados tantos como curules a proveer, y el último de estos será la cifra repartidora.

Luego, lo que se hace es que se divide el numero total de votos obtenido por cada partido que superó el umbral entre la cifra repartidora, y de ahí se obtiene el número de curules para cada colectividad.

​¿Congreso más grande?

Hay que señalar que el tamaño del Congreso incrementará luego de que se conozcan los resultados de la jornada electoral el 12 de marzo. Los 268 parlamentarios que actualmente podrían pasar a ser 280.

Esto, en la medida que la implementación de los Acuerdos de Paz y la aprobación de la Reforma de Equilibrio de Poderes, que terminó su trámite en julio del 2016, introdujeron en el orden jurídico nuevas reglas con relación al tamaño del legislativo.

Por un lado, la reforma constitucional 03 de 2017, que fue una norma derivada de la negociación con las Farc y que tuvo el visto bueno del propio Congreso, estableció que el nuevo partido político surgido de la desmovilización iba a contar con mínimo 5 curules, adicionales a las existentes, tanto en Senado como en Cámara.

Además, señaló que estos nuevos puestos tendrán la garantía, durante dos periodos electorales -es decir, 8 años- de que si los votos que obtiene el partido no son los suficientes para hacerse con ellos, de todas formas serán entregados a la organización política.

Por el contrario, si la organización logra un resultado que le permita más de esos 5 puestos, por lo menos en Senado, estas se asignarán y se descontarán de las 100 curules que se obtienen a través de la circunscripción nacional.

Por otro lado, con la reforma del equilibrio de poderes, también quedó establecido que el candidato presidencial que haya pasado a segunda vuelta pero no gane esa contienda, tendrá la posibilidad de una curul en el Senado. Su fórmula vicepresidencial tendrá otra en la cámara. De todas formas, es algo que queda a discrecionalidad del candidato. Es optativo.

En síntesis, habrá cinco curules de más en la Cámara y en el Senado, y puede que el número aumente a seis en cada una.

Fuente: https://www.elheraldo.co/politica/pedagogia-electoral-lo-que-se-debe-saber-del-congreso-455922
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¿Petro se devorará a Fajardo?

Message : #8719 Darloup
18 févr. 2018, 20:29

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Por Óscar Montes

El exgobernador de Antioquia es el gran damnificado con el crecimiento del exalcalde de Bogotá. ¿Vuelve a fracasar el centro?

Es muy difícil que en Colombia las propuestas políticas de centro tengan un final feliz. Somos un país polarizado y no tenemos muchas ganas de cambiar. Nos movemos entre dos extremos: los buenos y los malos, los decentes y los indecentes, la guerra y la paz, el Sí y el No. La polarización política no es nueva. Uno de los casos más recientes es el de Noemí Sanín, que la padeció en el 98, cuando entre Andrés Pastrana y Horacio Serpa se encargaron de molerla como candidata del centro. Antanas Mockus llegó un poquito más lejos, pero entre Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos, lo destrozaron en el 2010.

En Colombia las campañas que se consolidan y que triunfan son las más radicales. Y ello es así porque a la mayoría de los colombianos nos gusta ver el mundo en blanco y negro, sin matices de ningún tipo. A nosotros el gris nos asusta, pues nos indica que algo muy grave va a suceder. Nada más feo que una tarde gris.

Por cuenta de tornarse gris, la campaña de Sergio Fajardo atraviesa su momento más difícil. Su estrategia de no confrontar desde la comodidad del centro terminó por pasarle factura. A ello contribuyó -sin duda- la irrupción repentina de Gustavo Petro, que -a diferencia de Fajardo- si le gusta la pelea cuerpo a cuerpo y la confrontación sin tregua y sin pausa. Si Fajardo no da un golpe de timón, Petro terminará por engullírselo.

En la otra orilla -la de la derecha- el problema no es por falta de peleadores, porque eso es lo que hay, empezando por Álvaro Uribe y Germán Vargas Lleras. El primero no tiene problemas en arremangarse la camisa para “darle en la cara marica” a quien se atreva a desafiarlo y el segundo no solo sacó el carácter de su abuelo –el expresidente Carlos Lleras Restrepo–, sino que tampoco se mide a la hora de repartir “coscorrones”.

La apuesta de Petro de radicalizar aún más la campaña electoral le ha dado buenos resultados. Lo catapultó al primer lugar de las encuestas, desdibujó a Fajardo, arrinconó a Humberto De la Calle y envalentonó a miles de jóvenes, que creen que los culpables de la crisis colombiana son los ricos y que es por ellos que no nadamos en ríos de miel, como sostiene Petro. Los petristas creen que el modelo económico exitoso es aquel que empobrece a los ricos, como hicieron Chávez y Maduro en Venezuela, que acabaron a punta de persecuciones y expropiaciones con su aparato productivo.

Hoy Venezuela no tiene plata para producir alimentos, pero tampoco para comprarlos. Por eso los venezolanos aguantan hambre. El incremento “substancial” de los impuestos a quienes movían las fincas, las industrias y las empresas los llevaron a la quiebra y hoy lo que abundan son fincas, empresas y fábricas abandonadas. El Estado que primero las quebró y luego las expropió, no fue capaz de encender sus motores. Los pobres quedaron con fincas, empresas e industrias, pero no tienen ni idea de cómo funcionan.

El discurso “anti-establecimiento”, que debió liderar Fajardo, quedó en manos de Petro, quien se cuida de meter en ese saco a Santos, su socio político en 2014, cuando derrotó a Óscar Iván Zuluaga en la segunda vuelta.

¿Qué pasó con la campaña de Fajardo? ¿El fenómeno Petro llegó para quedarse? ¿Con Vargas Lleras la pelea es peleando?


Fajardo, ¿sin el pan y sin el queso?

Uno de los puntos fuertes de Gustavo Petro y Germán Vargas Lleras es Bogotá. Ambos tienen un buen número de votantes en la ciudad con mayor potencial electoral del país. Las encuestas indican que en estos momentos uno de cada tres votantes bogotanos lo haría por Petro. Se trata, pues, de un fortín muy poderoso. Sergio Fajardo también le apostó a Bogotá en su afán por desantioqueñizarse. De hecho, su alianza con Claudia López y Jorge Enrique Robledo también obedeció a ese propósito, puesto que ambos son fuertes en la capital del país, al igual que el senador del Polo, Iván Cepeda. Pero esa apuesta tenía un riesgo: que la izquierda radical no mordiera el anzuelo de Fajardo como izquierdista y que el "centro-moderado" lo viera como demasiado zurdo. Y eso fue lo que pasó. Al comenzar a crecer la candidatura de Petro, la izquierda radical de la alianza Fajardo-Robledo-López empezó a pedir pistas donde Petro, quien hábilmente los ha sabido seducir. Hoy el grueso del Polo votaría por Petro en la consulta interna del 11 de marzo en su confrotación con Carlos Caicedo. Y de acuerdo a cómo les vaya en las parlamentarias a los progresistas de Petro, decidirán si se mantienen con Fajardo o emigran definitivamente para donde el exalcalde de Bogotá. Y por su parte los votantes del “centro-moderado” quedaron aterrados cuando vieron la foto de Fajardo al lado de Iván Cepeda. Conclusión: Fajardo se está quedando sin el pan y sin el queso. Unos no lo quieren por no ser lo suficientemente de izquierda y otros no lo pasan por ser demasiado zurdo.


Marzo decide la suerte de Fajardo y Petro

Si en marzo las listas progresistas salen fortalecidas y las del Polo Democrático y los verdes salen debilitadas, Petro se quedaría como amo y señor de la gran alianza electoral que buscaría acuerdos para llegar a la primera vuelta presidencial con un candidato único, que no sería nadie distinto a él. En ese escenario, Fajardo tendría que dar un paso al costado y desmontar su campaña. La llegada de Humberto De la Calle a esa alianza también dependería de los resultados del liberalismo en marzo: si le va muy bien, ingresa por la puerta delantera, pero si le va regular tirando a mal, entonces entra por la ventana. Ahí sí, todos unidos, le apostarían a derrotar en la primera vuelta a los candidatos de la centro-derecha, que serían Vargas Lleras por un lado y quien gane la consulta interna de marzo entre Duque, Martínez y Ordóñez. ¿Y qué pasa si a Petro y a sus amigos “decentes” les va mal? Pues ocurriría lo contrario: que Petro tendría que bajarse del bus de su campaña para respaldar a Fajardo. Pero, aunque complicado ese no pasa de ser un asunto menor. El verdadero problema de Petro sería de plata, pues si desmonta su candidatura después de haber derrotado a Caicedo en la consulta interna, deberá devolverle a la Registraduría los casi $30.000 millones que esa entidad se gastaría en dicha consulta. Si Petro -según Gustavo Bolívar, su amigo y número uno en la lista de los “decentes” al Senado- está colgado en el pago de varias cuotas de su apartamento, porque la plata no le alcanza, ¿de dónde piensa sacar los $30.000 millones para reintegrárselos a la Registraduría? Ahí sí tendría que dejar de comprar los zapatos Ferragamo de $3 millones que tanto le gustan y ahorrarse esa platica.


De la ‘Ñoñomanía’ a la ‘Petromanía’

Hoy se habla de una Petromanía como se habló hasta hace algún tiempo de una Ñoñomanía. ¿Es válida la comparación? En principio no tiene ninguna validez, pues Petro no tiene mayores afinidades con Bernardo ‘Ñoño’ Elías, más allá de su origen cordobés. El primero nació en Ciénaga de Oro y el segundo en Sahagún. Pero desde el punto de vista político se podría decir que Petro es la antípoda de Ñoño. De hecho, Petro combate lo que Ñoño representa. Ambos -eso sí- ejercen sobre sus electores pleno control. Ñoño se convirtió en el mayor elector del país, hasta el punto de ser fundamental para llevar a Santos por segunda vez a la Casa de Nariño, mientras que Petro podría convertirse en el suceso electoral de la primera vuelta presidencial. En ese sentido ambos son fenómenos electorales. El caudillismo de Petro lo convierte en una especie de salvador para sus seguidores quienes indignados y frustrados ven en él la solución a todos sus problemas. Petro es para los petristas lo que era Chávez para los chavistas. Punto. En el caso de Ñoño, nadie más que él tenía la llave para abrir las cajas de donde salían los recursos para solucionar los males de Sahagún y de aquellos departamentos donde el senador del Partido de La U tenía su fortín electoral. Tanto Petro como Ñoño conciben la política no como un ejercicio colectivo, sino como una actividad individual. En ambos prima el culto a la personalidad y su éxito es más producto de un cálculo político que un compromiso altruista, generoso y solidario. Que ahora haya Petromanía, como antes hubo Ñoñomanía, es algo que tampoco puede ocultarse, aunque a los “petromaníacos” la comparación les produzca dolor de estómago.


¿Germán es el man?

A Germán Vargas Lleras en la plaza pública le va mejor que en las encuestas. De hecho, de los candidatos presidenciales es el único que podría decirse que ha llenado todas las plazas donde se ha presentado. La de Cali la atiborró hasta las banderas y la más reciente fue la de Cúcuta, donde llevó a más de 40.000 personas a escuchar su discurso antichavista y antipetrista, que para él son la misma cosa. Vargas Lleras es hoy por hoy el “gallo” que le marca territorio a Petro. Conoce al dedillo todos los números de Bogotá y por eso cada vez que puede se refiere a la administración de Petro como un fracaso y la llama populista. Los números de Vargas Lleras con relación a Bogotá son bien distintos a los de Petro. Sobre los mil jardines infantiles que Petro prometió que construiría en Bogotá, Vargas Lleras dice que solo construyó "seis", de los 100 nuevos colegios que ofreció, solo "reconstruyó diez", según el exvicepresidente. Del programa de salud, una de las banderas de Petro como alcalde de Bogotá, Vargas Lleras sostiene que solo ejecutó el 14 %. De otro lado, la especie de limbo en que cayó la campaña uribista, que solo hasta el 11 de marzo tendrá candidato de la alianza con Pastrana, ha sido muy bien aprovechada por Vargas Lleras, quien ha sabido capitalizar la inconformidad de amplios e influyentes sectores de la centro-derecha nacional. De hecho, luego de las elecciones de marzo, se da por descontada la llegada a sus huestes de un buen grupo de parlamentarios conservadores, liberales y de La U. En caso de ser uno de los ganadores de marzo, Vargas Lleras habrá recorrido un buen tramo del camino para llegar a la Presidencia. Tener el respaldo de un Congreso amigo, por cuenta del susto que les produce a senadores y representantes la posibilidad de ser revocados por Petro, los acercaría mucho más al ex vicepresidente. Es evidente que la apuesta de Petro es una Asamblea Constituyente, que para los congresistas solo tiene un significado: Revocatoria.

Fuente: https://www.elheraldo.co/politica/analisis-ley-del-montes-petro-se-devorara-fajardo-460456
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