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El huracán Iván

Message : #8775 Darloup
26 mars 2018, 23:53

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Por Francisco Miranda

La primera foto instantánea de la carrera presidencial después de las elecciones del Congreso reveló varios movimientos drásticos: Iván Duque se disparó, Gustavo Petro se mantuvo, Sergio Fajardo se estancó y Germán Vargas no arranca.

Para nadie era sorpresa que los resultados de las elecciones del 11 de marzo tendrían un impacto significativo sobre la dinámica de la campaña presidencial. El nuevo mapa político del próximo Congreso y las dos consultas interpartidistas constituían fuertes apuestas para la mayoría de candidatos. No obstante, pocos imaginaron que la primera foto de la carrera presidencial a pocos días de los comicios parlamentarios mostrara movimientos tan drásticos.

Esta instantánea post-11 de marzo se construye desde tres distintas fuentes: las encuestas presidenciales de Yanhaas, Centro Nacional de Consultoría e Invamer, publicadas la semana pasada hasta el momento en que estas líneas son escritas. El panorama de la contienda que pintan los tres sondeos es prácticamente idéntico: el candidato uribista Iván Duque se dispara superando la barrera del 40 por ciento de intención de voto. Lo enfrentaría en segunda vuelta el exalcalde Gustavo Petro, quien se estabiliza alrededor del 25-27 por ciento. El tercer lugar de la carrera lo ocupa el exgobernador Sergio Fajardo, que sigue cayendo en su porcentaje de apoyos, mientras que en la cuarta posición está el exvicepresidente Germán Vargas Lleras.


La campaña cambió

Más que los comicios parlamentarios fueron las consultas interpartidistas de derecha e izquierda las que generaron un potente viento a favor para sus ganadores, Duque y Petro. Pero fue el aspirante del Centro Democrático quien como un huracán terminó más que impulsado por el “efecto consulta”. Al llegar al terreno del 40-45 por ciento de respaldo, Iván Duque no solo consolida su lugar en la segunda vuelta sino que desata especulaciones sobre un eventual triunfo en primera vuelta.

Antes del 11 de marzo la contienda presidencial era un pulso entre iguales donde cada uno de los cinco candidatos albergaba la ilusión de que con la movida adecuada podía despegarse del lote. Después del 11 de marzo la carrera presidencial arranca con un líder en fuga, seguido de lejos por los demás, quienes deben ahora tomar decisiones para atajarlo o para concentrarse en conservar o ganar el segundo lugar que los lleve a la segunda vuelta.

Esta nueva realidad de la campaña generará varias consecuencias. La primera es un mayor escrutinio de todas y cada una de las declaraciones y posturas de Iván Duque. Al graduarse no solo como candidato de la centro-derecha unida sino también como primero en las encuestas, el ya ex senador uribista será el centro de todos los ojos y el receptor de muchísimos ataques. Ahora que muchos lo perciben a tiro de piedra de la Casa de Nariño, Duque enfrentará la prueba de qué tan “presidencial” luce, cuán cerca del expresidente Alvaro Uribe y qué tan extremo hacia la derecha.


El techo de Petro

Otra consecuencia del 11 de marzo se relaciona con Gustavo Petro. El repunte del ex alcalde bogotano en las encuestas fue la noticia de las semanas previas a los comicios parlamentarios y despertó temores en muchos sectores. No obstante, los votantes de la coalición del No duplicaron a los de la izquierda y Petro empieza a estancarse unos puntos por arriba del máximo porcentaje obtenido por la izquierda en la primer vuelta: alrededor del 22 por ciento.

A pesar del positivo resultado en la consulta y de la elección de varios senadores de su lista de la Decencia, el viento a favor de Petro no es más que una ligera brisa que lo movió unos pocos puntos. Los escenarios de segunda vuelta, también explorados por las encuestadoras, ratificarían esta dificultad del candidato de la Colombia Humana de sumar: pierde con Duque y Fajardo y empata con Vargas Lleras.

El reto de la aspiración petrista es poder sumar fuerzas que le permitan salir de la esquina izquierda del espectro. Ahora en el segundo lugar, Petro seguramente seguirá siendo el objeto de ataques de Vargas Lleras –e incluso de Fajardo– que prefieren apuntarle a él para quitarle su lugar en la segunda vuelta.


¿El centro unido alrededor de un café?

Una de las reacciones más inmediatas a las elecciones del Congreso fueron las de los seguidores de Sergio Fajardo y Humberto De la Calle. Preocupados por los buenos resultados de Duque y Petro, hicieron un llamado a ambos aspirantes a recuperar el llamado “centro” para atraer a la poco menos de la mitad de votantes que no participó en ninguna encuesta. Los acercamientos –rechazados en varias ocasiones por Fajardo– parecen estar funcionando y ya los dos aspirantes hablaron de “tomarse un café”.

Más allá de los caminos jurídicos para que esa alianza se pueda consolidar, la foto de las encuestas deja hoy el interrogante de si esta unión sería “muy poco, muy tarde”. Al desplome de Sergio Fajardo, quien lideró por varios meses la carrera presidencial, se suma el bajo respaldo de De la Calle, quien ni siquiera parece contar con el respaldo completo de sus copartidarios liberales. Ya que sumados ambos quedan a más de diez puntos de Petro, queda la duda de si el solo hecho político de su alianza centrista es suficientemente fuerte para sacudir el tablero de la carrera por la Presidencia.


La pelea por las maquinarias

El cuarto lugar de Germán Vargas ha causado asimismo sorpresa dentro de los analistas. Tras obtener más de dos millones de votos y una ganancia neta de 7 escaños en el Senado, todo indicaría que las siguientes encuestas post-Congreso reflejarían un importante salto del jefe de Cambio Radical. Al menos en esta primera tanda de sondeos, el exvicepresidente no solo no arranca sino que perdería en segunda vuelta con Duque y Fajardo.

Germán Vargas sigue hoy pulseando las maquinarias de conservadores y del Partido de La U para arrebatárselas a Duque. Los anuncios de las semanas anteriores muestran que, en principio, las estructuras políticas de muchos senadores y representantes optaron por apoyarlo. No obstante, la dificultad de Vargas Lleras de mover la opinión para que se refleje en más puntos en las encuestas podría dar al traste con esa estrategia. Si Duque sigue creciendo, o al menos mantiene el nivel actual, muchos políticos irán detrás de quien tenga pinta de ganador.

El partidor de esta nueva etapa de la campaña presidencial es sin duda interesante: Iván Duque se disparó, Gustavo Petro se mantuvo, Sergio Fajardo se estancó y Germán Vargas no arranca.

Fuente: https://www.elheraldo.co/politica/el-poliscopio-el-huracan-ivan-474974
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Los 7 pecados capitales en la campaña

Message : #8780 Darloup
02 avr. 2018, 03:03

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Por Óscar Montes

¿Qué tanta envidia, ira, lujuria, pereza, soberbia, gula y avaricia sienten los candidatos presidenciales?

Pocas campañas presidenciales en Colombia han sido tan sucias como la actual. Ni la honra ni el buen nombre son respetados. La injuria y la calumnia hacen parte del pan diario, tanto de candidatos como de seguidores. Nadie se salva.

La máxima es una sola: todo vale. Tampoco hay autoridades dispuestas a controlar el desmadre electoral, entre otras cosas, porque nadie cree en las autoridades de ningún tipo, sean disciplinarias o electorales.

El lamentable episodio que vivió la Registraduría Nacional el pasado 11 de marzo, por cuenta de la falta de tarjetones de las consultas interpartidistas, no solo minó la credibilidad de la entidad, sino que arrojó un manto de dudas sobre la transparencia de los resultados finales. El Consejo Nacional Electoral (CNE) es ignorado por todos, los llamados de atención de la Procuraduría General también son desoídos y las decisiones de la Fiscalía General son recibidas con beneficio de inventario. La impresión que se tiene es que no hay autoridades que hagan cumplir las leyes, sencillamente porque no hay leyes que cumplir.

Para decirlo en palabras de Cambalache, el tango de Enrique Santos Discépolo, la actual campaña presidencial es una “porquería”, donde “vivimos todos / revolcaos en un merengue / y en un mismo lodo, todos manoseaos...”.

Ese lodo en el que nos manoseamos todos no es otro que las redes sociales, convertidas en trincheras de candidatos presidenciales, quienes las utilizan para aniquilar a sus contradictores políticos. Las redes sociales –Twitter y Facebook, especialmente– son el botafuego predilecto de quienes decidieron convertir la campaña presidencial en un lodazal donde imperan los montajes, los ataques aleves, el odio, la envidia y la maldad en su máxima expresión.

Por cuenta del uso y abuso de las redes sociales, pocos argumentan y todos gritan. Es un diálogo de sordos, donde lo que menos interesa es el pensamiento del otro. Los seguidores de los candidatos –o quienes reciben una paga por sus servicios– se comportan como una horda de fanáticos, con una capacidad insospechada de aniquilamiento. Son letales perros de presa capaces de destrozar a un contradictor político en cuestión de segundos. Son una máquina de terror muy bien aceitada.

Por cuenta de dicho comportamiento impune y desbordado, en la actual campaña presidencial lo que hay es una confusión total. Nadie sabe qué es verdad y qué es mentira de todo lo que se dice en Twitter o en Facebook acerca de los candidatos. En lugar de subir el nivel del debate electoral, las redes sociales contribuyen a fomentar la violencia, la intolerancia, la irracionalidad y la agresión como respuesta a la crítica. Y lo peor: nadie sabe cuál es la solución a este problema, pues cualquier propuesta que se haga es vista de inmediato como una iniciativa para “censurar las redes sociales”, o como un atentado a la “libertad de expresión”. Así las cosas, más allá de un llamado a no contribuir a la difusión masiva de los mensajes intolerantes, ofensivos y agresivos, poco o nada es lo que se puede hacer para poner fin a los abusos que se cometen a diario desde las redes sociales.

Veamos los 7 pecados capitales que imperan en las redes sociales en la actual campaña y de qué forma condicionan el comportamiento de los candidatos.


Ira

En Colombia, a buena parte de los votantes los motiva el odio. Triste tener que reconocerlo, pero es así. Por esa razón muy pocos se preocupan por conocer los programas y propuestas de sus candidatos por estar dedicados a destruir los programas y propuestas de los otros. Aquí todos votan con rabia, “emberracaos” y furiosos. Pocos se toman la molestia de conocer cuáles son los verdaderos alcances de las iniciativas de los candidatos presidenciales. Eso poco importa. Lo importante es promover la ira, el odio y la rabia en las redes sociales en contra del candidato que no goza de sus afectos o que tenga una posición política distinta a la suya. Hay campañas presidenciales que tienen a su servicio verdaderos ‘ejércitos’ de seguidores –algunos voluntarios y otros pagados– dispuestos a acabar con la honra y el buen nombre de un candidato, o de uno de sus potenciales electores, en cuestión de minutos. Son verdaderas hordas de fanáticos capaces de volver tendencia en redes sociales una calumnia o una injuria. ¿Quién le pone el cascabel a esos gatos?


Envidia

No hay envidia buena. La envidia es mala por naturaleza. Y la peor envidia es la que sienten los candidatos o sus seguidores, quienes todos los días la expresan en las redes sociales. Su dolor es por no poseer lo que tienen los demás, sean cualidades o respaldo electoral. Ellos sufren por la alegría de los otros candidatos. La felicidad ajena es su desdicha. Para estos candidatos –o para sus seguidores en redes sociales– los bienes materiales de sus competidores no son producto de su trabajo, sino de su privilegiada condición social, o de robos o estafas. En su cabeza no cabe la idea de bienes bien adquiridos, pues la única explicación que encuentran es que los mismos fueron comprados de forma fraudulenta. Los resultados de las encuestas –si son desfavorables– son producto de trapisondas y manipulaciones y las plazas llenas –si las llenan los demás– responden a intimidaciones y engaños. Los envidiosos sufren cuando a los otros les va bien. Pero en lugar de trabajar para alcanzar el éxito de los demás, los envidiosos se dedican a destruir los logros de sus competidores. Y han encontrado la herramienta perfecta para desfogar su envidia: las redes sociales. Ese es el escenario perfecto para que los envidiosos se hagan sentir con todo su fuerza y todo su poder destructivo.


Pereza

En lugar de visitar cinco o diez barrios en un día, desplazarse hasta una comunidad a escuchar sus inquietudes, para conocer de primera mano sus necesidades, o empaparse a fondo de los programas de sus competidores para controvertirlos, algunos candidatos prefieren contratar a empresas especialistas en uso de redes sociales, que se encarguen de aniquilarlos mediante la ejecución de un bombardeo letal, coordinado y masivo. Igual sucede con los seguidores de los candidatos, quienes amparados en el anonimato y la impunidad destrozan en cuestión de segundos la honra y el buen nombre de una persona cuyo único pecado es pensar distinto, o pertenecer a una clase social diferente a la de sus agresores. En este caso, al odio se suma la pereza de quienes tienen la capacidad de acabar con la reputación alcanzada después de muchos años de trabajo honrado y de una vida ejemplar. Pero también incurren en el pecado de pereza aquellos millones de abstencionistas (más del 60% de los colombianos habilitados para votar) que el domingo de elecciones prefieren quedarse en su casa rascándose la barriga, despotricando de la suerte del país y pensando que otros van a solucionar los problemas que nos agobian. Por culpa de esos perezosos, Colombia está como está.


Avaricia

“Si yo tuviera seis mil millones de pesos no me hubiera metido a la política”, respondió con absoluta desfachatez la representante a la Cámara y senadora electa Aida Merlano a la revista ‘Semana’, cuando le preguntaron por la cifra que –según la Fiscalía General– destinó para comprar votos en Barranquilla. Lo cierto es que la avaricia y no el deseo de servir a los más necesitados, o el altruismo, es lo que mueve a algunos candidatos. La humildad no es una de sus virtudes. Su principal motivación parece ser el deseo de acumular muchas riquezas, solo por el placer de atesorarlas, pero sin ninguna intención de compartirlas con nadie. No hay político pobre, dice el refrán popular. Esa avaricia viene acompañada de un deseo irrefrenable de hacer ostentación de dicha riqueza. Es decir: no solo quieren hacerse ricos por medio de la política, sino que desean que todos sepan lo ricos que son. Por eso con el éxito político llegan los carros lujosos, las haciendas, las casas de recreo, los yates, los aviones privados, las damas de compañía, los zapatos de marca, las mansiones...


Lujuria

El mejor afrodisíaco es el poder. Punto. En un político el poder es sinónimo de éxito. Por eso se aferran a él. Por eso pagan miles de millones de pesos en una campaña, sea para el Congreso o para la Presidencia. Por eso compran todo, hasta su inocencia. Por eso ofrecen y reciben coimas multimillonarias por sacar adelante una ley. Por eso ofrecen millonadas a magistrados de la Corte Suprema para que los absuelvan o ‘engaveten’ sus procesos. Por eso buena parte de los políticos se muestran libidinosos y lascivos cuando ven un par de piernas, aunque sean las de una empleada casada o las de una honorable colega. El buen comportamiento, las buenas maneras y el respeto por los demás, valores pregonados por muchos de quienes los antecedieron en sus cargos, quedaron atrás para darle paso a los excesos que acompañan a quienes hoy aspiran a ocupar las más altas dignidades de la Nación. En redes sociales pululan videos de quienes perdieron el pudor y la vergüenza, pues para ellos hacer alarde de sus conquistas es tan solo una muestra de su inmenso poder.


Gula

En Colombia todos los días mueren 18 personas por desnutrición, según estudios realizados por la Universidad Nacional. ¡Una barbaridad! De ellos, la mayoría son menores de 5 años y mayores de 65. El drama de los niños que mueren de hambre en La Guajira crece ante la indiferencia de quienes deben buscarle solución y la indolencia de quienes conocen la magnitud de la tragedia por cuenta de los medios de comunicación. En las redes sociales ese drama humanitario es explotado con sensacionalismo y amarillismo. A muchos de quienes señalan a los presuntos culpables de esa desgracia solo los mueve el morbo y en algunos casos el deseo de venganza. El drama de los niños wayuu les sirve para justificar su odio. Nada más. Hay candidatos insaciables, no solo con la comida y la bebida, sino con la capacidad de mentir y de hacer promesas que no serán capaces de cumplir. A ellos los mueve ‘la gula electoral’. No hay en ninguna de sus innumerables promesas un mínimo ejercicio de responsabilidad. Eso no les importa. Saben bien que no podrán cumplir con ellas, pero asumen que ese no es su problema. Después encontrarán a quién echarle la culpa de su fracaso, que serán –obviamente– los “poderosos” y el “imperio”. Todos serán culpables menos su ineptitud, como hizo Chávez y hace Maduro en la actualidad en Venezuela.


Soberbia

El soberbio no reconoce sus errores. Siempre habrá alguien a quien achacarle sus fracasos. El candidato soberbio carece de autocrítica y es arrogante, déspota y altanero. Su vanidad lo lleva a creer que tiene más cualidades y virtudes que aquellas que le reconocen. El descenso en las encuestas no será –para el candidato soberbio– producto de sus errores, sino de las argucias o las trampas de los otros aspirantes a la Presidencia. “La soberbia es la semilla de todos los conflictos”, es una de las frases que el papa Francisco utiliza con frecuencia. Y tiene razón Francisco al hacer esa afirmación. En el caso de quienes aspiran a regir los destinos de un país con tantos y tan graves problemas como Colombia, producto de una enorme desigualdad social y de una corrupción galopante, lo único que no pueden ser es soberbios, carentes de humildad y sencillez. La soberbia es todo lo contrario de lo que deben ser, pues de lo que se trata es de trabajar por los demás y no por su propio beneficio. Deben humillarse para ser enaltecidos. Exigir reconocimientos excesivos y creerse con privilegios y derechos de los que carecen es todo lo contrario de lo que debe ser un buen político. Una buena dosis de humildad les caería bien a todos. A todos, sin excepción.

Fuente: https://www.elheraldo.co/politica/la-ley-del-montes-los-7-pecados-capitales-en-la-campana-476952
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Desde Barranquilla se ‘encendió’ la campaña presidencial de 2018

Message : #8785 Darloup
06 avr. 2018, 22:47

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(De izq. a der.) Humberto de la Calle, Gustavo Petro, Sergio Fajardo, Germán Vargas e Iván Duque. Moderaron Silvia Gloria de Vivo, decana del departamento de Derecho, Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Uninorte, y Marco Schwartz, director de EL HERALDO.


Por Juan Moreno

En medio de un encuentro lleno de ‘vainazos’ políticos, los candidatos a la Casa de Nariño debatieron sobre temas relacionados con el futuro del país y del Caribe.

Una evidente estela de crispación política se tomó este jueves las gradas del Coliseo Los Fundadores de la Universidad del Norte durante las más de dos horas en las que se llevó a cabo ‘El Debate Presidenciables’, el cual reunió a cinco de los aspirantes a la Casa de Nariño mejor ranqueados en las recientes encuestas de opinión de cara a la primera vuelta del 27 de mayo.

Si bien Germán Vargas, Gustavo Petro, Iván Duque, Sergio Fajardo y Humberto de la Calle expusieron durante buena parte del encuentro lo que se podría llamar ‘las propuestas racionales’, el verdadero telón de fondo que marcó la discusión fue el de la emoción.

El público, que se contó en 3.000 personas a nivel presencial –sin contar a quienes estuvieron de manera virtual–, sirvió como catalizador de los ánimos, pues desde las gradas se escucharon aplausos, ovaciones, rechiflas y gritos para apoyar o rechazar lo que alguno de los aspirantes decía.

Todo ello, en realidad, fue una pequeña muestra de la forma en la que se está asumiendo la actual campaña presidencial en el país, que con este debate se ‘encendió’ a menos de dos meses para el día de las elecciones. La polarización que se ha ido posicionando a raíz de temas como la implementación del acuerdo de paz, el estallido de los recientes escándalos de corrupción, el estado de la salud y la educación, entre otros, se vio reflejada en el encuentro.

Y aunque no hubo insultos ni agresiones personales entre uno y otro, los candidatos sí aprovecharon la ocasión para tirarse ‘vainazos’ políticos a diestra y siniestra, lo que le puso un fino picante al evento. Por lo tanto, también fue un espacio para conocer mejor el talante de quienes están en la competencia presidencial.

El desarrollo

Desde las 7:00 de la mañana ya se veían filas de estudiantes a la espera de que las puertas del recinto se abrieran, lo que sucedió media hora después. Entre tanto, al interior del Coliseo los miembros de las entidades organizadoras terminaban de cuadrar los detalles de sonido, imagen y logística. A las 7:45 arrancó el ingreso paulatino de los espectadores, que finalizó alrededor de dos horas después.

El debate empezó a las 9:35 con la presentación de cada uno de los aspirantes, quienes le explicaron al público sus estudios y trayectoria profesional.

Posteriormente, la discusión, moderada por Marco Schwartz, director de EL HERALDO, y Silvia Gloria de Vivo, decana del departamento de Derecho, Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Uninorte, inició con el bloque temático sobre el modelo económico.

Los candidatos también abordaron temas como la corrupción, la descentralización para el Caribe, Electricaribe, la implementación del acuerdo de paz con las Farc y la negociación con el Eln, y el empleo, entre otros.

Una de las particularidades del debate fue el espacio en el que cada candidato tenía derecho de preguntarle a otro que seleccionara sobre la temática que quisiera. Iván Duque, candidato del Centro Democrático, fue el más cuestionado por sus colegas, quienes le indagaron por la reconciliación del país, sobre el alcance que tendría la JEP en un posible gobierno suyo, si acabaría con las altas cortes y si era cierto que había sido Juan Manuel Santos el que lo había recomendado ante el Banco Interamericano de Desarrollo, BID.

Luego de ese candente momento, cada uno expuso la razón por la que creía que la Región Caribe debía elegirlo. Finalizado el debate, Fajardo se quedó recibiendo entrevistas y De la Calle se quedó hasta la 1:00 p.m. en el campus para ir a saludar a los estudiantes.

Las cifras

‘El Debate’, que fue organizado por EL HERALDO, la Uninorte, la Cámara de Comercio de Barranquilla, Amcham, ProBarranquilla, Andiseccional Atlántico y Magdalena y ProBarranquilla, logró importantes cifras en audiencias. Además de las 3.000 personas que asistieron, en internet la señal logró más de 12 mil espectadores y la grabación del video completaba, al cierre de esta edición, más de 1 millón de reproducciones entre Facebook y YouTube.

En la red social Twitter más de 8.000 personas compartieron sus opiniones, memes, fotos y videos sobre el evento. Datos arrojados por

TalkWalker revelaron que entre las 8 a.m. y 5 p.m. del 5 abril se lograron casi 122.000 tuits con el hashtag #DebateCaribe.

Otros miles lo hicieron a través del canal regional de Telecaribe.

Fuente: https://www.elheraldo.co/politica/desde-barranquilla-se-encendio-la-campana-presidencial-de-2018-478966
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¡Por fin hubo debate...!

Message : #8786 Darloup
06 avr. 2018, 22:53

Por Óscar Montes

¿Cómo les fue ayer a los cinco candidatos presidenciales? ¿Quiénes fueron los que ganaron y quiénes perdieron?

Quienes esperábamos con devoción de franciscanos la aparición de los debates presidenciales en medio de una campaña que navegaba por las aguas tormentosas de las ofensas y los agravios, tenemos que decir que ayer en el Coliseo de la Universidad del Norte, por fin hubo una confrontación abierta, franca y directa entre los aspirantes a llegar a la Casa de Nariño el próximo 7 de agosto. ¡Ya era hora!

En efecto, ayer en el Debate Presidenciales, organizado por EL HERALDO, la Universidad del Norte, la Cámara de Comercio de Barranquilla, la Andi, Amcham Colombia y Probarranquilla, los candidatos favoritos en las encuestas pudieron confrontar sus propuestas en lo que tiene que ver con la Región Caribe. Todos se ocuparon de temas fundamentales para la Región, como Electricaribe, el éxodo de venezolanos al país, la corrupción, la economía. Y al final todos expusieron las razones por las cuales creen que el Caribe debe elegirlos.

Bajo la conducción y moderación de Marco Schwartz, Director de EL HERALDO, y Silvia Gloria de Vivo, decana de Derecho, Ciencia Política y Relaciones internacionales de la Uninorte, Germán Vargas Lleras, Humberto De la Calle, Iván Duque, Sergio Fajardo y Gustavo Petro, se ocuparon por casi tres horas de los asuntos más relevantes de la Región Caribe. El debate -al que asistieron cerca de 3.000 personas- fue transmitido en vivo por el Canal Telecaribe, que reportó picos muy altos de audiencia.

¿Cómo les fue a los candidatos? ¿Quién ganó y quién perdió?

Los grandes ganadores fueron los candidatos y los organizadores del evento. Quedó demostrado que no se pueden hacer debates sin debatir y que no hay debates sin confrontación de ideas. En sus intervenciones, cada uno los aspirantes supo explotar lo mejor de sus cualidades, incluyendo el dominio de los temas.

Vargas Lleras, por ejemplo, supo explotar no sólo la experiencia adquirida a lo largo de muchos años de vida pública, sino también el manejo de asuntos puntuales que conoció durante su paso por varios ministerios y la Vicepresidencia de la República, como infraestructura, vivienda, Electricaribe y crisis humanitaria por el éxodo de venezolanos al país.

Vargas Lleras siempre ha dicho que en Barranquilla -sin ser costeño, juega de local- y ayer en el Coliseo de la Uninorte dio señales de ello, al mostrarse relajado, seguro y vehemente a la hora de abordar temas espinosos, como el que tiene que ver con la negociación de paz con las Farc, cuya defensa asumió en las últimas semanas. “¿Doctor Duque díganos si va a volver trizas los acuerdos de paz?”, le preguntó a “quemarropa” al candidato del Centro Democrático, a quien -hábilmente- logró ponerlo a la defensiva.

Luego de escuchar los compromisos de los demás aspirantes con la Región Caribe, Vargas Lleras aprovechó la ocasión para destacar sus estrechos vínculos con la Región: “Yo no hablo de lo que pienso hacer por la Región Caribe, sino que voy a decir lo que he hecho por esta región y lo que vamos a seguir haciendo: invertimos más de 30 billones de pesos en la Región Caribe, construimos más de 40.000 viviendas de interés social, el nuevo Puente Pumarejo, el aeropuerto Ernesto Cortissoz, construimos kilómetros de vías de cuarta generación, entre otras. Dimos oportunidad a gente muy valiosa de la Región, como Elsita Noguera, Natalia Abello y Jaime Pumarejo, entre otros. Y todavía nos falta hacer mucho más”.

La posibilidad de que cada candidato pudiera preguntarle a los demás aspirantes a la Presidencia no sólo le imprimió dinámica y ritmo al debate, sino que involucró al público con todos los temas.

El candidato uribista, Iván Duque, padeció ayer en carne propia lo que podríamos llamar el “síndrome del líder”, que no es otra cosa que por cuenta de ser puntero en las encuestas es blanco del ataque despiadado de todos los demás contendores, quienes buscan desbancarlo de ese primer lugar. Y es apenas natural que así suceda: ser puntero tiene un costo.

Duque resistió los embates, aunque hubo momentos en que “sudó frío” y alcanzó a descomponerse, como cuando De la Calle lo cuestionó sobre la posibilidad de que vuelva “trizas” los acuerdos de La Habana, acabe con la tutela y lleve a cabo su propuesta de crear una gran corte de Justicia.

Vargas Lleras también lo cuestionó duramente sobre el hecho de ser hoy opositor, pese a haber trabajado con Santos, así como ocupar cargos en el BID por recomendación del hoy presidente de la República. “Aquí lo malo no es haber trabajado con Santos, sino haber gobernado con él. Usted, doctor Vargas Lleras, era el copiloto de un avión que iba en picada y no se dio cuenta, porque se durmió”, respondió Duque a quien fuera vicepresidente de Santos.

La intervención de Duque se caracterizó por cuestionar duramente al actual gobierno, al que poco o nada le reconoció en ninguno de los frentes, en especial el de la lucha contra la corrupción y la negociación de paz con las Farc. “La Justicia no puede ser selectiva, sino que debe ser igual para todos. No puede haber impunidad para los delincuentes”, sostuvo durante su intervención. También afirmó que “Colombia debe generar empleo para todos, creando más empresas y más oportunidades”.

Gustavo Petro -quien se mostró tranquilo y sereno en sus intervenciones, en las que siempre resaltó su condición de “costeño”- también se despachó contra Duque, a quien le preguntó si estaba dispuesto a salirse del Centro Democrático, ahora que se entero que su jefe estaba comprometido en “los falsos positivos”. “Yo no sólo denuncié la corrupción de Samuel Moreno, sino que me salí del Polo Democrático. ¿Usted está dispuesto a renunciar al Centro Democrático?”, ripostó Petro, cuando Duque cuestionó su lucha contra la corrupción a pesar de haber militado en el Polo.

Petro también destacó su compromiso con el Medio Ambiente -una de sus principales banderas- y en ese sentido insistió en la generación de energía mediante la instalación de paneles solares, lo que –según su propuesta– llevaría a un nuevo modelo económico, fundamentado en la equidad social.

Como de lo que se trataba era de mostrar las fortalezas de los programas con relación a la Región Caribe, Fajardo insistió en sus dos pilares fundamentales: la Educación y la lucha contra la corrupción. Sobre el primero dijo que es la clave del desarrollo y el Progreso de la Región, mientras que responzabilizó a la clase política de ser la culpable del segundo mal de la Región.

Igual sucedió con De la Calle, quien hizo un recuento de su vida pública, así como de sus estudios en colegios oficiales. Destacó su papel en la Constitución del 91 y como negociador del Gobierno en La Habana. Se mostró dispuesto a defender con todas sus fuerzas ambos logros.

De manera que, el Debate Presidenciales no sólo colmó las expectativas, sino que las superó. Ahora el compromiso es mantener este nivel en los que faltan en el resto del país. Ayer quedó demostrado que hay candidatos y hay agenda suficiente para debatir.

Lo bueno: la intervención de los candidatos, la metodología del debate, los temas tratados, la sana controversia.

Lo malo: los desadaptados que nunca faltan, cuyo único propósito es sabotear este tipo de eventos.

Lo feo: es necesario contar con la presencia de todos los candidatos presidenciales, incluyendo a quienes no figuran en los primeros lugares de las encuestas, como ocurre con las candidatas Vivianne Morales y Piedad Córdoba. Hay que escucharlos a todos.

Lo curioso: la faceta desconocida de Vargas Lleras, quien se gozó el debate con apuntes y mucho sentido del humor, hecho que destacó su colega Sergio Fajardo. La combinación de guayabera con jeans de Petro. La pinta juvenil de Fajardo. El “tuteo con tonito regañón” entre De la Calle e Iván Duque.

Fuente: https://www.elheraldo.co/politica/analisis-ley-del-montes-por-fin-hubo-debate-478994
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Vargas Lleras, al frente del ‘ToConDu’

Message : #8790 Darloup
09 avr. 2018, 06:02

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Vargas Lleras y Duque, en un cara a cara durante el Debate Presidenciables.


Por Óscar Montes

El ex vicepresidente de Santos se puso la camiseta de la paz para enfrentar a Duque y derrotar a Uribe. ¿Podrá lograrlo?

La mejor fotografía de lo que sucede en la campaña presidencial quedó registrada el pasado jueves en el Coliseo de la Universidad del Norte, durante el debate organizado por EL HERALDO. En ella se observa al candidato Iván Duque tratando de defenderse de los cuestionamientos de cuatro de sus más fuertes competidores: Germán Vargas Lleras, Humberto De la Calle, Gustavo Petro y Sergio Fajardo. Es decir, un verdadero ‘ToConDu’, ‘Todos Contra Duque’, escenario que quedó planteado luego de las últimas jugadas políticas, que incluyó la adhesión del grueso del Partido de La U a la campaña de Vargas Lleras y la tomada de tinto de De la Calle con Fajardo en Bogotá.

Pero la fotografía del jueves es producto también de una movida estratégica del presidente Juan Manuel Santos, quien se jugó una de las últimas cartas que le quedaba para tratar de preservar su legado, que no es otro que la negociación de paz con las Farc. Santos encontró en su ex vicepresidente Vargas Lleras a un candidato de mucho peso para asumir la defensa de los acuerdos firmados con el antiguo grupo guerrillero.

“Las dudas que tenía sobre los acuerdos, en lo que tiene que ver con la reincidencia y la JEP, fueron disipadas por la Corte Constitucional”, había dicho Vargas Lleras en el debate de la revista Semana y Teleantioquia, celebrado la semana pasada en Medellín. Horas después de esa sorpresiva y trascendental declaración, llegó el respaldo de la gran mayoría de los congresistas de La U, el partido político que más se jugó a fondo con la negociación con las Farc y que acaba de sacar más de dos millones de votos en las elecciones parlamentarias de marzo.

Al ponerse la camiseta de la paz, Vargas Lleras no solo se convirtió en un candidato fuerte para pasar a segunda vuelta, sino que recuperó un espacio que había perdido y que es fundamental para ganar las elecciones presidenciales en 2018: el centro. Su ‘derechización’ lo había alejado no solo de La U, sino del liberalismo –donde están sus raíces– e inclusive del ‘conservatismo pacifista’, otro partido integrante de la unidad nacional y gran aliado del Gobierno a la hora de firmar los acuerdos de La Habana.

Contar con el grueso de los votantes de La U y del Partido Conservador –que todavía no ha ‘cantado’ su respaldo y que no tiene candidato presidencial– podría garantizarle a Vargas Lleras un poco más de 3.5 millones de votos, que sumados a los más de dos millones que sacó Cambio Radical en las elecciones de marzo le garantizaría buena parte del boleto para pasar a la segunda vuelta.

Aunque va colgado en las encuestas, la apuesta de Vargas Lleras es llegar a segunda vuelta para enfrentarse a Duque, candidato del uribismo, quien quedó con el rótulo de ser “enemigo de la negociación” y señalado de querer hacer “trizas” los acuerdos. Por eso en el debate le dijo a quemarropa: “Diga si usted quiere volver trizas el acuerdo de paz? Al interrogatorio se sumaron De la Calle, Fajardo y Petro. Esa es la fotografía que evidencia el ‘ToConDu’ actual, (Todos Contra Duque), que es muy distinta a la de hace algunos meses, que mostraba el ‘ToConPe’, (Todos Contra Petro).

La imposibilidad de Petro de consolidar nuevas alianzas con la izquierda democrática, así como el hecho de haber ‘perdido’ la consulta interpartidista con Duque, quien sacó el doble de la votación de la llave Gustavo Petro-Carlos Caicedo, terminó por restarle protagonismo al candidato de Colombia Humana, quien sigue firme en las encuestas, pero ahora debe atravesar el río prácticamente solo, apostándole a la votación incierta de los ‘inconformes’.

Este ‘ToConDu’ es también producto del primer lugar de Duque en las encuestas, que lo convirtió en blanco preferido y ‘objeto del deseo’ de todos los candidatos. ¿Qué posibilidades reales de triunfo tiene la alianza de Todos Contra Duque? ¿Podrá Vargas Lleras –voz cantante del ToConDu– vencer al uribismo?

Vargas Lleras, abanderado del ‘ToConDu’

Una de las frases más celebradas del debate de EL HERALDO fue la de Iván Duque contra Germán Vargas Lleras, a quien le dijo: “Usted se parece al copiloto de un avión que va en picada y se durmió todo el vuelo”.

De esta forma le respondió al ex vicepresidente, quien lo había señalado de haber sido pupilo de Santos, que lo nombró en la Fundación Buen Gobierno y lo recomendó en el BID. Aunque no pudo responder durante el debate, pues había cedido la posibilidad de replicar, Vargas Lleras sostuvo después que en el avión en que viaja Duque, “el piloto automático es Uribe” y que prueba de que no estaba dormido como vicepresidente de Santos son las grandes obras de infraestructura y las miles de viviendas de interés social que se construyeron. Pero más allá de las pullas entre Vargas Lleras y Duque, lo cierto es que Vargas Lleras tomó la decisión de ser el abanderado del ‘ToConDu’ con el firme propósito de pasar a segunda vuelta para poder derrotar a Álvaro Uribe.

Para ello aspira contar con los votos de la maquinaria electoral de los partidos tradicionales, así como de un amplio sector del ‘antiuribismo’ nacional, que respalda el acuerdo con las Farc. Si cumple con ese propósito, sus acciones en una segunda vuelta tendrían una enorme cotización.

Petro vs. Duque, ¿Presidencia segura para Uribe?

Dejar a Uribe –en cabeza de Duque– al frente del Gobierno a partir del 7 de agosto de este año es la mayor preocupación de Santos. Y lo es no solo porque volvería “trizas” lo pactado con las Farc, como todos los amigos de los acuerdos lo sospechan, sino porque significaría ser derrotado por quien es sin duda alguna su más encarnizado enemigo político. El desprecio que Uribe siente por Santos es directamente proporcional al que Santos siente por Uribe.

De todos los ‘gallos’ que están en la gallera, el único que le podría garantizar a Santos vencer a Duque (es decir a Uribe) es Vargas Lleras. La candidatura de De la Calle nunca despegó, Fajardo se desinfló y Petro no solo no es de sus afectos, sino que uniría a toda la derecha y buena parte del centro con la llave Duque-Uribe, lo que lo convierte en un candidato fácilmente derrotable.

En ese escenario, Vargas Lleras –alejado de la derecha y mucho más cerca del centro– pasa a ser un muy buen gallo para derrotar a su peor enemigo. Por eso la fotografía del debate de EL HERALDO, donde se evidencia el ‘ToConDu’, es tan interesante. Pero para que esa fotografía se materialice, Vargas Lleras y sus políticos necesitan que Petro no convierta en votos las plazas llenas ni los primeros lugares en las encuestas. La razón es muy simple: ellos saben que enfrentar a Petro con Duque en segunda vuelta es servirle en bandeja de plata la Presidencia a Uribe.

Es con votos, no con fotos

Muchos de los que critican que el Partido de La U haya llegado a la campaña de Vargas Lleras jamás habían pensado votar por él. Punto. Para decirlo en plata blanca: esos votos no se perdieron, sencillamente porque nunca estuvieron. En cambio, el ex vicepresidente sí aseguró una muy buena cantidad de votos que no tenía antes de que La U lo respaldara. Mal contados son cerca de 1.800.000. Y –gústenos o no– a la Presidencia se llega sumando votos y no espantándolos.

Las mismas cuentas hace el Partido Conservador, que también tiene en la mochila otros dos millones de votos. En estos momentos la discusión interna es, ¿para dónde cogemos? ¿Para donde Duque o para donde Vargas Lleras? Unos dicen que con Duque recibirán trato de segunda, pues allá no solo el papá de los pollitos es Uribe, sino que la preferencia la tendrán los amigos de Marta Lucía Ramírez, fórmula vicepresidencial de Duque y ex candidata presidencial conservadora hace cuatro años.

Otros consideran que irse para donde Duque sería faltar al compromiso con la paz. Y otros creen que con Vargas Lleras tendrían el oxígeno (léase mermelada) que Duque no les garantiza. Mientras resuelven ese dilema, sus votos se valorizan cada día más, como ocurre cada cuatro años para esta época. Ellos saben mejor que nadie que a la Presidencia se llega con votos y no con fotos. Vargas Lleras piensa igual.

Duque, ¿pollo o gallo?

Los rivales de Iván Duque le hacen siempre dos grandes reparos: ser ‘títere’ de Uribe y no tener experiencia para asumir la Presidencia. Ambos son más aburridos que graves. Es muy aburrido que a uno lo señalen de ser ‘títere’ de alguien, mucho más si ese alguien es Uribe, que es muy dado a mandar a quien se deje mandar. Y también es muy aburrido que digan que uno no puede ser Presidente porque apenas tiene 41 años y carece de experiencia.

Tanto lo uno como lo otro no son ‘delitos’, pero hacen mucho daño si no se saben manejar. Duque lo ha hecho bien. En el debate de EL HERALDO sus contendores le dispararon munición gruesa por ese flanco y él supo responder, aunque por momentos ‘sudó frío’ y se dejó calentar la cabeza.

El problema de Duque es que –por carecer de pasado– tiene que responder por el pasado de su mentor. Por eso Petro le preguntó que si estaba dispuesto a renunciar al Centro Democrático ahora que supo de los ‘falsos positivos’ durante el gobierno de Uribe. Y De la Calle lo interrogó sobre la creación de una sola corte, idea promovida en el pasado por Uribe.

Y Fajardo le preguntó cómo pensaba unir al país, siendo patrocinado por una de las personas que más divide al país. Así las cosas, mientras los uribistas lo ven como todo un gallo fino de pelea, los antiuribistas lo miran como un pollo al que todavía le falta pico y espuela.

De la Calle y Fajardo, ¿en qué va el tintico?

La unión de Humberto De la Calle con Sergio Fajardo antes de la primera vuelta no se dio. Y no era muy fácil que se diera, pese a la voluntad de las partes y también a los deseos de sus seguidores. Pero tanto uno como otro serán protagonistas de primer nivel en una segunda vuelta. Si el ‘ToConDu’ sale adelante y Vargas Lleras logra pasar a la segunda vuelta, De la Calle y Fajardo serán determinantes para sus aspiraciones.

La ‘rebelión’ que ha tenido que afrontar De la Calle tiene su origen no solo en la jefatura de César Gaviria, sino en las simpatías expresadas por varios parlamentarios con la candidatura de Vargas Lleras, quien siempre destaca no solo sus orígenes políticos al lado de Luis Carlos Galán, sino el legado de su abuelo al liberalismo. De la Calle ha manejado el asunto con prudencia, pero les ha hecho saber que seguirá firme con su candidatura y que para la segunda vuelta se tomarán la decisiones. Fajardo todavía confía en pasar a segunda vuelta.

Fuente: https://www.elheraldo.co/politica/analisis-ley-del-montes-vargas-lleras-al-frente-del-tocondu-479622
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Debates: tinglado, estrategia y todos contra Duque

Message : #8793 Darloup
10 avr. 2018, 03:23

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Los cinco presidenciables que participaron en el debate que se realizó este jueves en la Uninorte.


Por Francisco Miranda

Los debates animan la carrera presidencial, ponen al líder en la mira de los ataques, proveen información adicional al público y pueden definir la agenda de la campaña. Pero, ¿logran lo más importante: cambiar la decisión de los votantes?

La semana pasada los dos debates presidenciales en Antioquia y en el Caribe marcaron el arranque de una nueva fase de la campaña hacia la Casa de Nariño. Era la primera vez que los cinco primeros candidatos en las encuestas se enfrentaban cara a cara después de las elecciones parlamentarias y de la ronda de encuestas posteriores a esa jornada. Las cargas no estaban tan equilibradas como antes del 11 del marzo: Iván Duque se disparó hasta el 40 por ciento, Gustavo Petro lo seguía alrededor del 26 por ciento mientras que Sergio Fajardo y Germán Vargas registraban apoyos insuficientes para competir por un cupo en la segunda vuelta.

Con formatos y estructuras distintas, los dos debates generaron distintos tipos de reacciones dentro y fuera del escenario. Mientras en el encuentro en Medellín auspiciado por TeleAntioquia y la revista Semana los cuatro aspirantes –Humberto De la Calle no llegó– le apostaron a la cautela, en el de El Heraldo y la Universidad del Norte la confrontación subió de nivel. Hay diferentes formas de analizar estos debates: como un ring de boxeo, como un momento estratégico de campaña o como un espacio para cambiar la dinámica de la contienda.

¡Pelea!

En Colombia el debate político lleva calentado hace tiempo. La confrontación alrededor del proceso de paz con las Farc –que tuvo sus momentos electorales más álgidos en la campaña presidencial de 2014 y en el plebiscito de 2016– ha sido la constante en años recientes y ahora ha mutado a un pulso alrededor del populismo de izquierda y el regreso del uribismo al poder. El Debate Caribe de El Heraldo fue un escenario que reflejó esas divisiones entre los dos extremos ideológicos de la campaña (Duque y Petro) matizados por el papel de dos aspirantes en la administración Santos (Vargas y De la Calle) y la apuesta a una tercería, Fajardo.

Más allá de la jugosa recolección de “vainazos” y rifirrafes –tradicionales en todos los análisis posdebate–, los cara a cara de la semana pasada sirvieron a los candidatos para marcar sus diferencias entre ellos. Y aunque eso suene obvio, los debates ayudan a que los militantes y votantes ya convencidos reafirmen sus convicciones. Los petristas y los uribistas encuentran en las intervenciones de Petro y Duque los puntos comunes que los hacen un bloque. En el caso de Vargas Lleras y Fajardo sus mensajes alrededor de la infraestructura y la educación alimentan a quienes hoy los siguen ya que son sus respectivos sellos. Para los delacallistas, último dentro de este lote, la sola presencia del candidato en la cita de El Heraldo y su intercambio con Duque envío importantes señales de vida luego del fiasco del café y de la alianza con Fajardo.

Lo más difícil de los debates como cuadriláteros es que un candidato convenza a indecisos, a quienes quieren votar en blanco y a los inclinados débilmente a otros candidatos a votar por él. Los ataques alientan las barras propias pero dificultan que el mensaje llegue a nuevos prospectos.

Libretos y estrategia

Otro aspecto a analizar es cómo se desarrolla cada debate dentro del momento estratégico de la carrera presidencial. La última foto de la contienda mostró a Duque solitario en la punta, seguido de Petro, sólido en el segundo lugar. Fajardo, Vargas y De la Calle, lejos de cualquier cupo para la segunda vuelta. Los debates –al igual que los demás componentes de una campaña presidencial como la publicidad, las comunicaciones y los anuncios– hacen parte de la estrategia de cada candidato para sostener, mejorar o transformar la dinámica de la competencia.

La distancia que lleva Duque a los demás es tanta y se dio tan rápido que su principal meta debería ser sostenerla en las siete semanas que quedan hasta la primera vuelta. Para la carta uribista el desafío en los debates es doble: aguantar el Todos Contra Duque, propio de ser el puntero, y no cometer errores. Y es clave diferenciar aquí entre decir algo que los opositores ya rechazan y cometer en realidad un error de campaña. Por ejemplo, en 2010, Antanas Mockus afirmó que extraditaría al entonces presidente Álvaro Uribe a Ecuador y Juan Manuel Santos ripostó que no reconocería la jurisdicción de un juez del vecino país. Mockus tuvo que echar para atrás.

La cabeza de las encuestas le ha costado a Duque mayor espontaneidad, ajustar más la disciplina de su mensaje y atender otros frentes de ataque más allá del uribismo como su experiencia y su juventud. La próxima ronda de sondeos de intención de vota mostrará si la reacción del aspirante uribista le ha permitido aferrarse a la punta o si sus contenedores lograron hacerle mella. Similar reflexión aplica a Vargas Lleras, quien ha dado un giro hacia el continuismo y La U para reanimar sus números en aras tratar de alcanzar a Petro y arrebatarle un cupo a segundo vuelta. Los caminos de Petro y Fajardo coinciden en este etapa: redoblar sus respectivos mensajes al electorado de centro donde aspiran crecer. La diferencia está en que mientras Petro busca ser el anti-Uribe por contraposición ideológica de izquierda y derecha, Fajardo lo hace por una opción de tercería más enfocado en la corrupción.

Cambio de decisión

Muchos estudios politológicos han demostrado que el impacto real de los debates en la intención de voto presidencial es, en el mejor casos, limitado e importa más en contiendas apretadas. Uno de los más citados es el de Robert Erikson y Cristopher Wlezien que recoge más de dos mil encuestas en las elecciones estadounidenses entre 1958 y 2012. Los debates animan la carrera presidencial, proveen información adicional al público y, tras el cubrimiento de los medios, ayudan a poner nuevos temas en la agenda de la campaña. Pero, al final de cuentas, el objetivo principal no sólo de los debates sino de toda la actividad de la campaña es transformar apoyos en votos efectivos. La próxima ronda de encuestas nos ayudará a medir si la fotos de la carrera presidencial cambió.

Fuente: https://www.elheraldo.co/politica/poliscopio-debates-tinglado-estrategia-y-todos-contra-duque-479996
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